¿Cómo aprender a transitar la incertidumbre en tiempos de coronavirus?

Con motivo de la puesta en marcha de la segunda edición de nuestro Máster de Facilitación del Aprendizaje e Innovación (LIT), diseñado conjuntamente con nuestras socias de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibersitatea, hemos lanzado una serie de webinar con el foco en las herramientas y metodologías que incorporan este programa. En esta ocasión, nuestra teamcoach, Julia Ramos, nos acerca a conocer un poco más sobre las claves para poder facilitar equipos desde el liderazgo, en un webinar que compartimos aquí con vosotros.

Según destacaba, para ella, la facilitación de equipos consiste en acompañar los procesos de equipo de tal manera que se les ayuda en su proceso de crecimiento y aprendizaje. Asimismo, facilitar equipos desde el liderazgo es apoyar a los equipos y sus miembros a convertirse en aquellas personas que tienen el don de  llevar la carga y la responsabilidad por el bien de su comunidad. En su opinión, facilitación y Liderazgo deben de ir unidas. En resumidas cuentas, la facilitación desde el liderazgo es ayudar a un grupo de personas a conseguir sus objetivos desde encontrar los dones individuales y potenciarlos para el bien del equipo”.

En este sentido, Julia concretaba que “para ser un facilitador de grupos debemos de comenzar por conocernos bien a nosotras mismas y a los demás”. Lo cual significa conocer que todo ser humano tiene dos partes, dos polaridades en uno mismo, que vienen determinadas por cómo es nuestra estructura cerebral. Por un lado, todos tenemos una parte derecha de nuestro cerebro que es responsable de nuestra creatividad, nuestra emocionalidad, nuestra feminidad, y por otro lado, todos tenemos una lado izquierdo que es más racional, lógico y masculino. Estas dos polaridades son esenciales para nuestro correcto desarrollo y bienestar como personas, y es por esto que para poder ayudar a un grupo a que consiga sus objetivos desde su liderazgo, es necesario tener presente que todas las personas debemos de equilibrar, potenciar, nutrir y desarrollar estas dos partes. 

Además, estas dos polaridades están presentes en todo el mundo natural, no sólo en los seres humanos, y éstas rigen cómo es nuestro comportamiento y nuestras acciones dentro de cualquier proceso de equipo. Asi pues, cuando llevamos este mapa mental bipolar a cualquier proceso de trabajo en equipo, nos damos cuenta de que éste se convierte en un mapa de navegación. Un mapa de navegación compuesto por 4 fases principales:

  1. Soñar

  2. Planificar

  3. Hacer 

  4. Celebrar

Soñar es la primera fase de una espiral de cualquier proceso de equipo. Se encuentra en el lado derecho de nuestro cerebro y es por tanto una fase en la que los equipos se abren al mundo, investigan, conectan con su motivación, recaban información etc. Planificar es la siguiente fase, ya posicionada en la parte izquierda de nuestro cerebro, y es cuando los equipos, analizan, estudian, diseñan estrategias, prototipan. El proceso continúa con la acción, que también es una fase muy racional y lógica, que es cuando los equipos implementan, se ponen manos a la obra, y también cuando suelen surgir los conflictos. Y finalmente la celebración, que es otra vez la parte derecha del cerebro y que consiste en prácticas y dinámicas de reflexión, aprendizaje, valoración, agradecimiento. 

El trabajo de una persona facilitadora de procesos de equipo, desde este prisma, consiste en apoyar a los equipos de personas a moverse y a fomentar cada uno de estos espacios, ya que son de vital importancia para conseguir un equilibrio en las personas integrantes del equipo, así como unos resultados satisfactorios para el proyecto que desarrollan. 

Para Julia es vital que se dedique “espacio, tiempo y recursos” a estas cuatro fases, ya que, considera que “nos hemos olvidado mucho de soñar y celebrar”.

Finalmente, Julia planteaba una pregunta a los asistentes que era: “¿y que encontramos en el centro de estas 4 fases? ¿qué es lo que mantiene unido a los equipos? Pues para ella, y basado en su experiencia de trabajar con equipos, son 4 elementos clave

-La visión: fuerte y que nos mantiene unidos y que siempre está presente (para mantener el interés).

-Los objetivos: que nos van a hacer llegar a esa visión conjunta. Han de ser inspiradores y estratégicos. 

-Los acuerdos. Hay cosas que se dan por hecho y no deber ser así. Hay que consensuar con el equipo.

-La confianza. Si está dañada, dan igual las herramientas del facilitador, porque el grupo está roto.

Para concluir, Julia respondía, en el turno de preguntas, al respecto del trabajo de equipo en remoto y las dificultades que ello conlleva. Ante ello, recomendaba, sobre todo, poner el acento en el uso de la creatividad sumado al de la tecnología para conseguir los objetivos marcados.

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